Entradas

Fuego interior (microficción)

Imagen
Después de la devastación de especies que se desarrolló como consecuencia de la tercera guerra mundial, la vida se sostuvo con una amplia variedad de mutaciones genéticas. En ese ámbito de permanentes cambios solo sobrevivieron quienes mejor se adaptaron, entre ellos los insectos. Predominó uno cuyas larvas semejan ser vegetales. Los herbívoros las ingieren y una vez que se combinan con los jugos gástricos se activa la metamorfosis. Así, la nueva especie comienza a devorar a sus presas desde el interior. © Marcelo Tittaferrante. Autor del libro: Crea climas y te lloverán los ojos. 

Mi amigo Juan

Imagen
Tengo 26 años, necesito contar esta historia que me cambió la vida para siempre, espero que le sirva a alguien. Lo que voy a contar es pura realidad, tenía 14 años, jugaba al tenis en un club de San Isidro, mis profesores siempre decían que iba a tener una carrera maravillosa, tuve el aliento de mis padres, familiares y amigos, iba muy feliz al club. El entrenador se enfermó muy grave y tuvieron que traer a otra persona. Rápidamente se hizo muy amigo de nosotros, le decíamos, profe, no no decía él, díganme, mi amigo Juan, nosotros nos reíamos, éramos tan felices. Un día a tres de nosotros nos invitó a su casa y ahí empezó el martirio, nos encontramos con dos personas más, nos empezaron a decir que tomáramos alcohol, eso fue el primer día, a los pocos días nos volvieron a invitar, para nosotros todo era nuevo, nos drogaron, abusaron y hasta nos cachetearon. Cuando despertamos estábamos violados y nos amenazaron, así fue pasando el tiempo, andaba muy mal en el colegio, en el tenis, en m

Iván Manuel Santaella

Imagen
Hablé hace poco, con un viejo amigo, escribiríamos tomos con lo vivido, uno de tantos, que me es, fiel testigo y más, uno de pocos, que no se han ido su cara triste y vencida, no lleva culpa sólo afecto grato, de lo que ha dado, su voz trillada, sigue clara e impulsa, nobles motivos a sentirse halagado. Hablamos de buenas y malas rachas, de cómo nos sentimos, en el presente, quien nos acompaña, a cuidar la facha y de los amados, que están ausentes. Me narró dolores, que bien conozco, contó alegrías, que son, también mías, con llanto agitado, confesó lado tosco, que le hizo sufrir grandes elegías. Nos faltó vino, para cerrar despedida e indagar, si le veré pronto o lejos variadas razones, para cuidarse la vida, lo sabré, si le veo de nuevo, a mí espejo. Biografía: Nombre: Iván Manuel Santaella Nacimiento: 02/04/49 Caracas. Casado. Profesión: Gerencia hotelera. Escuela hotelera Nacional - Cornell University USA. 1967-71 Ministro Eclesiástico. Iglesia El Pacto de Sangre. Residencia: Prado

AMOR DE OTRO MUNDO

Imagen
Hoy es el día. Voz en off en mi cabeza para ir narrando en tiempo real lo que aún no creo vaya a pasar. Por fin vernos ¡vaya novedad! pues sí lo es. Esto de ser amante de alguien que no se ve, es una locura que sólo yo me atrevo a vivir. Comenzó a manifestarse de formas muy locas, de repente un escalofrío por la espalda que no daba miedo sino la certeza de que provenía de alguien o algo que inspiraba confianza; luego un "piquito" en los labios que se sentía pero no se veía quien lo daba... incluso pellizcos en zonas no muy púdicas que me hacían saltar de dónde estuviera. Al principio, claro que sí, me confundía, pensé me estaba volviendo loca. Pero luego, la presencia se hizo tan fuerte, tan consecuente, tan familiar y agradable, que, en unos dos días que no llegó, lo extrañaba, tanto, tanto, que pensé moriría. Andaba lela echando de menos a lo que ya me había acostumbrado, me hablaban y no escuchaba. Mi mente estaba absorta tratando de ubicar a mi amigo invisible. Al tercer

Pacto

Imagen
Era al mediodía en punto, el sol estaba en su máximo esplendor, en lo más alto del cielo, contrastando con la quietud y tranquilidad del golfo, cuyas aguas sólo tenían un oleaje suave, que le permitía al hombre remar la pequeña embarcación a un ritmo y velocidad constante; llegando a la orilla, hizo descansar los remos a ambos lados de la embarcación hasta que tocó tierra, cuando chocó su quilla con la arena. Era un sitio muy profundo con escasa playa. Lanzó el rejón y lo fió en tierra, desembarcó de un salto ágil para un hombre de 1,80 cm de estatura y más de 100 Kg de peso. Ya en tierra se dirigió un poco más alejado de la orilla del mar donde había una tumba, con una cruz de madera y muchas flores de papel y alambre ya mustias. Se hincó hincó para tomar las flores y deshacerlas, se persignó y dijo “ préstame estos alambres para amarrar las nasas, yo te las pago con velas”. Desde ese momento nunca faltaron velas en la solitaria sepultura, ni pesca en las trampas del hombre, quien fue

Pasión

Imagen
Toda su vida la había ocupado en descubrir el origen del hombre. Desde muy niño fue su desvelo, su pasión. Asistió a la universidad, estuvo en conferencias por todo el mundo, unas veces, de ponente y otras en el auditorio de escucha. Públicó libros con investigaciones profundas de la historia. Destruyó mitos religiosos y descubrió verdades ocultas. A un minuto de su muerte, abrumado por una terrible enfermedad, entendió en definitiva, el origen del hombre. Moribundo escribió en su agenda: "El hombre, es de otro planeta, es un extraterrestre, por eso no le duele destruir la tierra." © Guillermo Luis Nieto Molina GUILLERMO LUIS NIETO MOLINA Nació un 17 de septiembre de 1965 en Barranquilla, Colombia.  Heredó la pasión del arte de la poesía por parte de su abuelo, el poeta caribeño Francisco José Molina Coronell, y también por su tío, el filósofo Luis Eduardo Nieto Arteta, quien es autor de varios libros en Colombia.   Guillermo, aparte de ser un buen escritor, también lleva

CARTA A UN AMIGO MUY ESPECIAL

Imagen
“Hola amigo, ¿cómo estás? Como es el día del amigo, y para mí eres un amigo muy especial, te escribo esta carta, aunque no se aún si lo mando o no, pues tengo el corazón confundido. Hay una persona que los dos conocemos, al que amo con toda mi alma y él lo sabe, entonces, quisiera le digas o preguntes qué piensa de mí, si siente algo o no, pero que no me deje con la duda o con esperanzas. Desde que lo vi, estando en el balcón de mi trabajo, mi corazón latió con fuerza desconocida por mí, y supe desde ese momento que ya no podría dejar de pensar en él. Hago cosas que jamás lo haría por nadie. Paso por el negocio donde trabaja con cualquier excusa y me quedo embobada mirándolo, comiéndolo con los ojos. Me olvido de que hay personas mirándome y de lo que voy a comprar. Lo único que pienso es en trepar el mostrador, apretarlo contra mi pecho y llenarlo de besos. Pero, me quedo dura, sin palabras, sin respiración. Un día, cuando voy caminando hacia mi trabajo, lo veo venir hacia mí por la v